¿Quién no ha sentido alguna vez ese impulso de escribir a alguien que le ha dejado sin palabras? La cantante Aitana ha compartido por fin, de forma abierta y cercana, cómo nació su relación con el creador de contenido Plex. Lo hizo durante una entrevista reciente, recordando con naturalidad y algo de humor los primeros pasos de una historia que empezó casi por casualidad. ¿Te imaginas armarte de valor a las tres de la madrugada? Pues ella lo hizo.
El encuentro inesperado en la premiere
Todo se remonta a la presentación de su documental Metamorfosis, en Netflix. Su equipo le sugirió invitar a algunos creadores de contenido para que el evento resultara más cercano. Aitana confiesa que apenas conocía ese mundo: solo tenía presentes a figuras como Ibai y TheGrefg. Sin embargo, entre las personas a las que seguía en redes estaba Plex. Según ha contado ella misma, lo seguía principalmente porque le parecía muy atractivo. Así que le escribió, junto a otros, invitándole al estreno.
Plex aceptó y acudió acompañado de amigos. Cuando Aitana lo vio en persona, la impresión fue aún más fuerte. “Lo vi tan guapo, tan alto…”, ha recordado. Después de saludarse, ella le propuso unirse a una salida nocturna con su grupo. Él, sin embargo, no pudo: al día siguiente arrancaba su serie La vuelta al mundo, un viaje de tres meses. ¿No es curioso cómo a veces el destino pone distancia justo cuando surge una conexión?
La valentía de las tres de la madrugada
Aquella misma noche, durante la fiesta y tras un par de copas de más, Aitana decidió no dejar pasar la oportunidad. Le escribió por Instagram a las tres de la mañana: le dijo que le había gustado mucho conocerle y le pasó su número “para lo que sea”. Ella misma ha admitido que pensó: “No me puedo creer que me guste un chico y que se vaya a dar la vuelta al mundo”. Su forma de actuar, según ha explicado, es directa: si alguien le gusta, no se corta.
El contacto se mantuvo a distancia mientras Plex viajaba. Más adelante, cuando Aitana tenía compromisos laborales en Japón, le preguntó si pasaría por allí. Aunque en un primer momento él pensaba que no, finalmente se organizó y llegó. Esa coincidencia permitió que se reencontraran. La primera cita ocurrió en el país asiático, y resultó especial: ella no se encontraba bien, con fiebre, y él la cuidó. Después llegaron otros encuentros en lugares como República Dominicana y Nueva York.
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Una historia que sigue creciendo
Con el tiempo, la relación se ha consolidado. Aitana ha hablado de él con cariño, llegando a considerarlo parte de su familia. ¿No resulta entrañable pensar que un mensaje enviado de madrugada, impulsado por la sinceridad y un poco de valor, pueda marcar el inicio de algo tan bonito? La artista ha compartido estos detalles con naturalidad, sin grandes dramatismos, simplemente contando cómo dos personas se encontraron, superaron la distancia y empezaron a construir algo juntos.
Su relato deja claro que a veces las mejores historias empiezan de la forma más sencilla: con una invitación, una mirada y el coraje de dar el primer paso. Y tú, ¿habrías escrito ese mensaje a las tres de la mañana?







