Casi dos décadas después de Mamma Mia: Amanda Seyfried habla con cariño de su vínculo con Dominic Cooper
Amanda Seyfried ha respondido a esa pregunta con naturalidad y sin rencores. Casi dieciocho años después de compartir pantalla y una historia de amor real con Dominic Cooper, la actriz ha contado cómo ha evolucionado ese lazo.
El reencuentro en el festival de Hamptons
Ambos coincidieron recientemente en el Hamptons International Film Festival, donde presentaban proyectos distintos. Seyfried acudía con The Life and Deaths of Wilson Shedd y Cooper con The Lightkeeper. Fue la primera vez que se veían en mucho tiempo y aprovecharon para saludarse con un abrazo y posar juntos.
En declaraciones a People, la actriz explicó que sus vidas son muy diferentes ahora: ella vive en Nueva York y él en Londres. Aun así, aseguró que solo guarda buenos sentimientos hacia él. “Cuando pasas mucho tiempo con alguien de joven, se crea un vínculo familiar, tierno y entrañable”, comentó. ¿No resulta reconfortante ver que, a veces, el paso del tiempo suaviza lo que una vez fue intenso?
Una amistad que se transforma con los años
Seyfried y Cooper se conocieron durante el rodaje de Mamma Mia! en 2008, donde interpretaban a Sophie y Sky. Poco después formalizaron su relación, que duró unos tres años y terminó alrededor de 2011. Más adelante volvieron a coincidir en la secuela de 2018, pero su vínculo personal ya había cambiado de naturaleza.
Hoy la actriz destaca el sentido del humor de Cooper y reconoce sentirse agradecida por haber compartido esa etapa. “Es curioso cómo evolucionan las relaciones y las amistades”, reflexionó. Con el tiempo, asegura, se valora más la posibilidad de ser amables con las personas del pasado, especialmente cuando existió una conexión tan cercana. ¿Quién no ha sentido algo parecido al reencontrarse con alguien importante de otra época?
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Un ejemplo de madurez y buen recuerdo
Lejos de dramatizar, Seyfried presenta el reencuentro como un momento agradable y sincero. No mantienen un contacto frecuente, pero el cariño permanece. Para ella, ese tipo de lazos que se convierten en algo casi familiar son un motivo de suerte. Su testimonio recuerda que no todas las historias de amor terminan en silencio o distancia absoluta: a veces dejan espacio para la gratitud y la simpatía.
En definitiva, Amanda Seyfried demuestra que es posible mirar atrás con serenidad y valorar lo vivido sin aferrarse a lo que ya no es. Un mensaje cercano y positivo que muchos lectores seguramente agradecerán.






