La ceremonia tuvo lugar el 25 de julio de 2026 en un entorno privilegiado frente al Mediterráneo, en S’Agaró, Girona. Una celebración que combina romanticismo, familia y profesiones compartidas, y que invita a reflexionar sobre las segundas oportunidades en el amor. ¿No resulta inspirador ver cómo dos personas que se conocían desde hace tiempo deciden apostar por una nueva etapa juntos?
Una Ceremonia Íntima y Emotiva Frente al Mar
La tarde del sábado, alrededor de las ocho y media, los jardines del Hostal La Gavina se transformaron en el escenario ideal para el enlace civil. Con el mar como telón de fondo y una decoración campestre con girasoles y flores secas, el ambiente transmitía calidez y elegancia natural.
Luis Enríquez llegó primero, acompañado por su madre. Poco después, Susanna Griso hizo su entrada del brazo de su hijo mayor, Jan, recibiendo un cálido aplauso de los asistentes. El alcalde de Santa Cristina d’Aro, Josep Chifré, ofició la ceremonia. Amigo de un representante de la periodista, destacó las cualidades de Susanna y recordó a la pareja la importancia de volver al momento del “sí, quiero” en los tiempos difíciles.
La pareja eligió un lugar con significado personal, especialmente para el novio, que tenía recuerdos de infancia en la zona. La boda reunió a alrededor de 200 invitados, en su mayoría profesionales del periodismo y miembros de ambas familias, creando una atmósfera cercana y profesional al mismo tiempo. ¿Quién no se emociona al imaginar una celebración donde el cariño familiar y las amistades de toda una vida se dan la mano?
Discursos Llenos de Poesía, Humor y Familia
Los discursos marcaron algunos de los momentos más recordados de la velada. Jaime de los Santos, diputado y amigo cercano de Susanna, abrió con referencias literarias y poéticas. Evocó la primera impresión de Federico García Lorca ante la Costa Brava y comparó el amor con imágenes cargadas de significado, citando a Joan Manuel Serrat y al poeta Ángel Antonio Herrera, quien también estaba presente. Recordó una conversación navideña en la que había intuido que Luis sería una buena pareja para Susanna, y celebró el momento junto a los hijos de ambos.
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Paco Griso, el hermano menor de Susanna, aportó humor y ternura. Recordó la dinámica familiar, donde Susanna era “la pequeña” en un hogar con fuerte presencia femenina, y dio la bienvenida oficial a Luis y a sus hijos. Compartió anécdotas entrañables de la infancia, como la tradición de la fuente de patatas fritas, y expresó el orgullo que siempre sintieron sus padres por la trayectoria profesional de la periodista. Las reuniones familiares, que pueden llegar a reunir unas 45 personas, ahora incluyen a las nuevas incorporaciones.
La música también llegó de la mano de la familia. Arnau Griso, sobrino de la novia y cantante, interpretó ‘Chica del tiempo’ junto a otras familiares, dedicando el tema a Susanna. Jan, el hijo mayor, pronunció un discurso emotivo y divertido, alternando castellano y catalán. Describió a Luis con “aires de Clint Eastwood” pero destacando su lado cariñoso, elogió la valentía de ambos para volver a creer en el amor y bromeó con una advertencia afectuosa al novio. Dorcette, hija de Susanna, fue la encargada de acercar las alianzas al altar, generando otro instante cargado de emoción.

Reflexiones sobre el Amor, el Periodismo y las Segundas Oportunidades
Luis Enríquez cerró los discursos con una intervención muy personal. Reflexionó sobre lo que significa casarse por segunda vez: llegar ya no con la “mochila vacía”, sino construyendo sobre las familias ya formadas, a las que describió como “dos catedrales” y un “monumento a la generosidad”, con ocho hijos en total.
Tuvo palabras especiales para David Gistau, periodista y amigo común fallecido en 2020, a quien atribuyó el impulso inicial para que se conocieran mejor, convencido de que formarían una gran pareja. Agradeció también a Romina, viuda de Gistau, por contribuir a reencontrarlos. Mirando al cielo, le dedicó unas emotivas palabras de agradecimiento.
Además, definió la celebración como un “monumento al periodismo”, reconociendo la presencia de destacados profesionales entre los invitados. Recordó a su propio padre y a los padres de Susanna, con mención especial a su madre. Cerró con un verso de Ángel Antonio Herrera que resume el espíritu de la jornada: un amor en el que les pille bailando, donde todas las noches sean de bodas y todas las lunas de miel.
Tras el intercambio de anillos y los aplausos, los recién casados se dirigieron al cóctel bajo una lluvia de plumas blancas en lugar del arroz tradicional, en armonía con el tono bohemio y romántico del evento.
Esta boda representa, sobre todo, una historia de madurez y renovación. Susanna y Luis, que se conocían desde hace años pero cuya relación sentimental comenzó más recientemente, muestran que es posible encontrar complicidad y felicidad en una nueva etapa. ¿No genera simpatía y esperanza ver que, incluso después de trayectorias profesionales exigentes y vidas ya consolidadas, el corazón sigue abierto a nuevas ilusiones?
La ceremonia, elegante pero relajada, priorizó los lazos familiares y las emociones auténticas por encima de formalismos excesivos. Con el Mediterráneo como testigo, Susanna Griso y Luis Enríquez inician su vida en común rodeados de cariño, poesía y el apoyo de quienes los conocen bien. Un comienzo prometedor para esta nueva aventura juntos.






