¿Te has parado a pensar alguna vez en lo complicado que puede resultar algo tan simple como salir a la calle cuando todo el mundo te reconoce? David Bisbal, a sus 47 años, ha compartido en el podcast Roca Project cómo ha cambiado su forma de vivir la popularidad. El cantante almeriense reconoce que el acompañamiento de su esposa, Rosanna Zanetti, ha sido clave para recuperar gestos cotidianos que antes le resultaban casi imposibles.
De no querer salir de casa a hacer la compra con tranquilidad
Durante la conversación, Bisbal explicó que en el pasado le costaba enormemente abandonar el hogar. “Yo antes, para salir de casa, pues había que sacarme con una espátula prácticamente”, comentó con humor. Esa etapa de retraimiento ha quedado atrás gracias al trabajo que, según él, ha hecho su mujer en los últimos años.
Hoy puede ir a un Mercadona sin mayores problemas. La gente le saluda con cariño y él responde de la misma manera, aunque admite que a veces la situación se complica un poco. ¿No es curioso cómo el apoyo de alguien cercano puede transformar incluso las rutinas más sencillas?
Lugares que sigue evitando y el valor de la cotidianidad
Hay sitios que todavía le generan cierto recelo. La feria de Almería, por ejemplo, le parece casi impensable. “¿Cómo voy a ir al lugar donde mañana tengo que cantar?”, se pregunta. Prefiere no arriesgarse a situaciones demasiado intensas justo antes de un concierto.
En cambio, disfruta especialmente de ir al supermercado, sobre todo cuando viaja al extranjero. Le gusta elegir buena carne o pescado fresco y recuperar esa sensación de pasar más desapercibido. Pequeños placeres que para muchos son rutinarios, pero que para él representan una conquista personal.
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Estabilidad familiar, hábitos sanos y el miedo a perderlo todo
El artista confiesa que le ha costado mucho encontrar estabilidad, una familia y la felicidad que siente ahora. “Hoy en día tengo eso que me ha costado tanto trabajo encontrar”, afirma. Destaca el papel de la música y el deporte, que le han ayudado en momentos difíciles. Nunca ha bebido ni ha consumido drogas y evita ambientes que puedan desviarlo de ese camino.
Cuando le invitan a fiestas suele declinar con amabilidad, alegando compromisos laborales. A veces se siente débil y lo reconoce abiertamente: si alguien le pide ayuda, puede decir que ese día es él quien la necesita. Ahora, con su esposa y sus tres hijos, se siente tan pleno que incluso le da “cosilla” subir a un avión, porque tiene mucho que perder. ¿Quién no entiende ese miedo a que algo tan valioso se resquebraje?
Con estas palabras, Bisbal muestra un lado cercano y maduro, lejos de la imagen de estrella inaccesible. Un recordatorio de que detrás de la fama también hay personas que valoran lo simple y el apoyo de los suyos.






